Sentir lo que no se ve

Sentir lo que no se ve

Ayer se casó aquella niñita tan pequeñita con melenita rubia que jugueteaba en mis brazos y me llamaba papá cuando disfrutábamos de nuestros ratitos de familia o aquellos otros entre padre e hija.

En un abrir y cerrar de ojos pasaron tantos momentos, en ese pestañear que puede parecer mentira y que hacia que ya estés casada.

Que recorriera sosteniendo tus nervios la alfombra que te llevaría a encontrarte con el hombre con el que has decidido caminar en tu vida. Fotos, miradas, videos hacían que te sintieras protagonista durante unos instantes, durante ese corto pero eterno paseo te sentía la respiración, tu mano apretaba mi brazo y desde el silencio me pedias que no te soltará.

Sabes que llevo años pilotando emociones de personas que necesitan un abrazo o un te amo, llorar o reír, respirar y vivir, a veces puede parecer que esas emociones no habitan en mi porque tengo unas cuantas horas de vuelo y cuando días antes me preguntaban si estaba nervioso o me hacia feliz casar a una hija, incluso ayer cuando tuvimos que decidir casi sobre la marcha cambiar todo el protocolo a causa de la lluvia había quien utilizaba palabras como pena o tristeza, rabia o ira.

Realmente no sentía absolutamente ninguna de ellas, ni las que se catalogan como buenas ni las que se entienden como malas, ya sabes que para papá todo lo que ocurre en cada momento es lo correcto y lo perfecto.

Puedo entender que el marco en el lago rodeado de arboles verdes y pajaritos cantando pueda ser mas bonito que el interior del salón donde ocurrió la ceremonia, pero no entiendo el grado de importancia que algunas personas le pueden llegar a dar a esa circunstancia.

Creo que lo importante del día de ayer era la unión en santo matrimonio de dos personas que se aman. Aunque a veces desvirtuamos una boda y centramos nuestra atención en vestidos, pamelas, joyas o lugares idílicos donde pretendemos sentirnos realizados y encontrar la felicidad. Con todo el respeto me parece tan superficial pasar horas y horas de un tiempo que vuela en buscar apariencias para un día determinado pudiendo utilizar uno de los regalos mas preciados que Dios nos ha dado como el tiempo en experiencias mucho más enriquecedoras que el diámetro de una pamela.

Volviendo a las emociones, quiero que sepas que ayer volví a sentir, quizás porque volví a experimentar como una lagrima caía por mi mejilla y se me entrecortaba la voz cuando te hable desde el púlpito. No te podría definir la emoción vivida y eso en papa es difícil, porque siempre me muevo en los sentires del alma donde el calmo es total y absoluto.

Te miraba, otras veces giraba la cabeza y clavaba la mirada en tu hermana y otras cerraba los ojos y se hacía presente tu hermano Luis siendo todavía un niño precioso con su melena rubia que hacía que mi corazón latiera más rápido de lo habitual.

Desde la mente racional le podría poner varios nombres a esas supuestas emociones:

Alegría y Felicidad, pero yo siempre soy alegre y feliz y el hecho de la boda de una hija no me haría ser mas alegre o mas feliz porque no son cuantificables esas emociones.

Pena y tristeza, pero esas emociones las transmute hace muchos años y el hecho de que tu hermano no estuviese allí con nosotros físicamente tampoco me hacia sentir de una manera diferente a otros muchos otros momentos donde no está físicamente.

Miedo, apego, pero papa hace también mucho que se desapego de sus hijos, no tengo miedo a perderos porque ya sabéis que no sois mías.

Desde la mente lógica o emocional que siempre toca tu corazón y tu astral llamaré a esa emoción AMOR. La llamaré sentir lo que no se ve.

A veces el AMOR se manifiesta físicamente con una lagrima o con una sonrisa, otras sientes como se erizan los pelos de tu piel que no es mas que la caricia de quien no está que se hace presente y amando puedes llegar a sentir viendo lo que no se ve.

Os dejare un pequeño poema con el que me identifico profundamente.

KHALIL GIBRAN: “SOBRE LOS HIJOS”

“Tus hijos no son tus hijos

Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te

pertenecen.

Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,

Pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,

Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes

visitar ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures

hacerlos semejantes a ti

porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son

lanzados (…).

Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la

felicidad”.

 

TE AMO PEQUE

Por Andrés Olivares Pilotodeemociones

       

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